El tejido adiposo (grasa) puede contribuir al desarrollo de hipertensión arterial pulmonar (HAP) debido a ciertas alteraciones metabólicas encontradas, por primera vez, en pacientes y también en modelos de roedores de la enfermedad, sugiere un estudio.

El tejido adiposo o grasa corporal, un tejido compuesto de unas células llamadas adipocitos donde se almacena la energía en forma de grasa. Además de servir como almacén de energía, también sirve para aislar el cuerpo y proteger los órganos, así como para producir hormonas importantes en la regulación del apetito

El estudio, “Adipocinas y reguladores metabólicos en la hipertensión arterial pulmonar experimental y humana”, se publicó en la Revista Internacional de Ciencias Moleculares.

La HAP se caracteriza por hipertensión arterial causada por el estrechamiento de las arterias pulmonares, vasos sanguíneos que transportan sangre a través de los pulmones.

Estudios recientes sugieren que la HAP es un trastorno sistémico en el que la inflamación y las alteraciones metabólicas influyen en su desarrollo. Las condiciones metabólicas como la obesidad, la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina y las enfermedades cardiovasculares se han relacionado con la hipertensión pulmonar (HP) y pueden estar implicadas en el inicio y la gravedad de la enfermedad.

Para investigar más a fondo, un equipo dirigido por investigadores del Brigham and Women’s Hospital en Massachusetts examinó varios reguladores metabólicos en la sangre y el tejido pulmonar aislados de pacientes con HAP y evaluó el tejido adiposo y pulmonar en tres modelos comunes de hipertensión pulmonar en roedores.

La inflamación crónica de bajo grado (metainflamación) a menudo se desencadena por desequilibrios metabólicos y se encuentra comúnmente en personas con síndrome metabólico. Se cree que este tipo de inflamación está mediada por células inmunitarias en tejidos además de los pulmones, incluidos el hígado, el colon, el músculo esquelético y el tejido adiposo (almacenamiento de grasa). Aún así, su impacto sobre la HAP no se comprende del todo.

El tejido adiposo es metabólicamente activo y puede estar asociado con el desarrollo de PAH al producir proteínas de señalización llamadas adipocinas, que regulan varias funciones, incluido el metabolismo de la glucosa y las grasas, la sensibilidad a la insulina y la inflamación.

“Informamos un patrón de niveles circulantes de adipocina desregulados en humanos con hipertensión arterial pulmonar idiopática”, escribieron los investigadores. “Nuestros hallazgos en tejido adiposo en tres modelos experimentales, respaldan que el tejido adiposo puede estar contribuyendo a la patogénesis de la HAP a través de la liberación de adipocinas y la bioenergética alterada”.

“De acuerdo con la noción de que la HAP es una enfermedad sistémica, reportamos por primera vez alteraciones metabólicas del tejido adiposo en modelos experimentales”, agregaron. “Se necesitan estudios adicionales para identificar las fuentes celulares de estas adipocinas, tanto dentro del pulmón como dentro del tejido adiposo, con el fin de obtener conocimientos mecánicos sobre su papel potencial en la patogénesis de la enfermedad”.

 

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