El lupus es una enfermedad que se presenta cuando el sistema inmunológico del cuerpo ataca sus propios órganos y tejidos. Es un trastorno crónico, es decir que los signos y síntomas tienden a durar más de seis semanas y, a menudo, durante muchos años. Es una enfermedad autoinmune: algo falla en el sistema inmunológico, la parte del cuerpo que combate los virus, las bacterias y los gérmenes. Autoinmune significa que el sistema inmunitario no puede diferenciar entre los “invasores extraños” y los tejidos sanos de su cuerpo y crea “autoanticuerpos” que atacan y destruyen el tejido sano, causando inflamación, dolor y daño en varias partes del cuerpo.

No se conoce la causa de esta afección, considerada una de las 8.000 enfermedades poco frecuentes, pero sí se sabe que existen diferentes factores predisponentes.

Los signos y síntomas pueden ser repentinos o desarrollarse lentamente, pueden ser leves o intensos y temporales o permanentes. La mayoría de las personas con lupus tiene una enfermedad leve que se caracteriza por tener episodios o brotes en los cuales las señales empeoran durante un tiempo, después mejoran o inclusive desaparecen por completo durante años. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Fatiga
  • Fiebre
  • Dolor articular, rigidez e hinchazón.
  • Una erupción en forma de mariposa en el rostro que puede abarcar las mejillas y el puente de la nariz o erupción en el resto del cuerpo.
  • Lesiones que aparecen en la piel y que empeoran con la exposición al sol.
  • Dedos de los pies y de las manos que se vuelven blancos o azules cuando se exponen al frío o durante situaciones de estrés.
  • Falta de aire
  • Dolor en el pecho
  • Ojos secos
  • Dolor de cabeza, desorientación y pérdida de memoria.

El lupus es una enfermedad que puede generar lesiones irreversibles y afecta a 5 millones de personas en todo el mundo, con una prevalencia de entre 40 y 100 de cada 100.000 personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la Argentina, se estima que 1 de cada 2.000 personas la padecen, lo que arroja un total de alrededor de 28 mil personas. 

Existen tratamientos que permiten reducir el daño a los órganos y a las articulaciones, y aliviar el dolor y las inflamaciones, lo que permite tener una mejor calidad de vida. Depende de la gravedad del caso, pero puede consistir en la toma de corticoesteroides, antiinflamatorios no esteroides o inmunodepresores, entre otros. El lupus no es curable, pero el tratamiento ayuda a reducir los síntomas.

Fuentes: Worldlupusday.org / Hablemos de Lupus / Grupo Latino-Americano de Estudio del Lupus (GLADEL) / Federación Mundial del Lupus / Lupus Foundation of America / Organización Mundial de la Salud (OMS) / Mayo Clinic.

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